Tubular Bells, de Mike Oldfield
Hoy recomiendo escuchar Tubular Bells, de Mike Oldfield.
Tubular Bells es un disco lanzado en el año 1973 con música considerada «rock progresivo» y que consta de dos partes, cada una dividida en unos 5 ó 6 «movimientos». El comienzo de la primera parte es el más conocido, ya que se utilizó para la banda de sonido de la película «El Exorcista«.
No soy músico y no sé de teoría musical realmente, pero no hay parte del disco que no me haga sacarme el sombrero. Los arreglos, la expresión y la composición parecen propios del trabajo cumbre de un talentoso músico con una larga carrera, acompañado por una banda de virtuosos intérpretes. Lo curioso es que Mike Oldfield compuso la música creando un concepto completamente nuevo y tocó él mismo casi todos los instrumentos del disco antes de cumplir los 20 años. Y la lista no es corta: guitarras acústicas, guitarras eléctricas, guitarra española, bajo eléctrico, órganos electrónicos, flageolet, glockenspiel, piano «honky tonk» (piano con cuerdas ligéramente desafinadas), mandolina, gran piano, voz, percusión, timbales, violín y, por supuesto, campanas tubulares; en total, más de veinte instrumentos. Sólo lo ayudan otros músicos con coros, contrabajo, flautas y más percusión.
La primera parte del disco empieza con una sutil melodía de piano y campanillas generando el clima, con frases e instrumentos que se van agregando unos sobre otros en un tono que a mí me gusta definir como inspirador y apacible (aunque debido a la película El Exorcista muchos lo asocian con algo tenebroso). Luego de una ruptura propuesta por el piano, sigue una melodía fuerte liderada por guitarras eléctricas («lévemente distorsionadas»). Una nueva situación de descanso intermedio, aunque no relajada, propuesta por guitarras y un órgano preceden a una nueva sección calma que reaprovecha la melodía original, con una guitarra acústica incorporando una nueva melodía al segmento. Nuevos movimientos se producen, liderados respectivamente por una guitarra clásica, guitarras eléctricas, un coro, otra vez guitarras eléctricas y finalmente, anunciada por una campana y precedida por una base de bajos, la sección principal de la primera parte, que es donde se presentan los instrumentos más destacados del disco utilizando una melodía básica. La voz del presentador es de Vivian Stanshall, un excéntrico artista y músico que se encontraba casualmente en el estudio y grabó la presentación a pedido de Oldfield. Los instrumentos presentados son: gran piano, órganos de tubo y de caña, glockenspiel, bajo, guitarra al doble de velocidad, dos guitarras levemente distorsionadas, mandolina, guitarras clásica y acústica y campanas tubulares. Esta primera parte del disco finaliza luego de un clímax entre el coro y las campanas, con una guitarra que interpreta la melodía en forma suave y dulce, a modo de cierre.
La segunda parte comienza con las guitarras y un órgano con una melodía ya en suave tensión («empezada», la describiría yo). Luego la tensión cede un poco y se produce una secuencia bastante pacífica entre guitarras y mandolina. Sigue una parte aún más tranquila con una guitarra y un órgano, a las que se le suman un coro y una mandolina; esto es interrumpido por las guitarras eléctricas y los timbales que anuncian la sección más fuerte de la segunda parte: una especie de canción interpretada por un hombre de las cavernas, en la voz de Mike Oldfield. Los lamentos y protestas del cavernícola son finalizados abruptamente con una sección de muchísima calma, tocado entre guitarras y órganos. Por último, anunciado por las últimas notas del órgano, viene la única parte del disco que no fue compuesta por Oldfield; una versión de Sailor’s Hornpipe (un tema tradicional de Gran Bretaña) interpretada por el músico con increíble destreza en todos los instrumentos.
El disco en sí es una gran desfachatez de parte de Mike Oldfield. Con un muy sutil sentido del humor, mezcla estilos de gran seriedad con secciones simplemente jocosas (aunque no por eso menos valiosas musicalmente). Como les sucede a menudo a las grandes obras innovadoras, le resultó casi imposible a Mike Oldfield interesar a las discográficas de su época en el proyecto; se necesitó que un gran visionario cree una nueva compañía discográfica (nada menos que la ahora internacional Virgin Records) para editar Tubular Bells como su primer disco, que alcanzó el primer puesto de ventas en Gran Bretaña y fue aplaudido por la prensa especializada.
Desgraciadamente, así de talentoso como es, Mike Oldfield parece carecer de autocrítica, por lo que muchos de los numerosísimos discos que siguieron a éste fueron de pobres para malos (aunque aún hay varios excelentes a mi parecer, como Crises y Platinum). Especialmente me disgustaron las múltiples reediciones y reinterpretaciones de Tubular Bells, llamadas «Tubular Bells II», «Tubular Bells III», «The Orchestral Tubular Bells», «Tubular Bells 2003», «Tubular Bells 2009» y «The Millenium Bell». Pero nada de esto le quita valor al disco original, que ha sido aclamado por propio mérito.
Los dejo con un extracto del disco (el inicio, la parte más conocida) a modo de introducción:
Escrito por torpe el 09/07/2009 a las 20:40 hs.
noviembre 8th, 2009 a las 18:35
Excelente recomendación, lástima que mucha gente solo conzca el pequeño pedazo que recuerda a la película en cuestión. Definitivamente son los mejores 48 minutos que he oido. Y a pesar de ser tan extensas las dos partes, uno disfruta cada segundo.
julio 9th, 2011 a las 05:31
This infomratoin is off the hizool!
julio 5th, 2016 a las 15:00
Como era de esperar el video fue removido de YouTube. Seguramente haciendo una búsqueda pueda encontrárselo nuevamente.