La última pregunta, de Isaac Asimov.
Me encanta…
Las Gnossiennes y Gymnopédies de Erik Satie.
La literatura argentina aburre a los niños
Categorías: Educación, País y ciudad
Etiquetas: Educación, lectura, libros
Leo en Clarín.com que mañana el Ministerio de Educación lanza el «Plan Lectura» para incentivar en los chicos de primaria el placer de leer. Sin embargo, una vez más el punto de partida se da exclusivamente con autores argentinos. En mi opinión eso es un error, una política contraproducente, producto tal vez del miedo a la crítica y el refugio en lo políticamente correcto. En su vasta mayoría, el arte argentino (y en el cine lo noto aún más) me parece demasiado intelectual, egocéntrico, infantil; modelado para procurar la aprobación de los pares y no para entretener al público. El entretenimiento, en los chicos, es la base del placer.
En mi opinión, el criterio para seleccionar un libro cuyo objetivo es despertar el placer de la lectura debe ser uno solo: debe gustarle al niño. Debemos elegir los libros que más chances tienen de gustarles, y eso no incluye a Horacio Quiroga, Borges, Sábato, Cortázar, Arlt, y toda la línea de autores venerados por la intelectualidad. Ni siquiera Alejandro Dolina, a quien aprecio, es una opción interesante para niños de primaria. Autores como Mark Twain, Eleanor Cameron, H. C. Andersen, Rudyard Kipling, Johanna Spyri, Edmundo de Amicis y Julio Verne, son mucho más adecuados, aunque notoriamente menos argentinos. Y me quedo muy corto porque ya hace rato que no soy niño y estoy desactualizado (a Harry Potter lo dejo afuera porque es demasiado largo… ¿tal vez el primer tomo?).
Lo más importante es que el lector pueda identificarse con el libro. Si no se identifica de alguna manera (la situación del protagonista, un mundo maravilloso en el que le gustaría estar, circunstancias a las que le teme y le rondan en la cabeza, etc.), no es posible que disfrute su lectura. Se requiere una personalidad muy especial para disfrutar de niño el tipo de libros que siempre se ha propuesto desde la educación argentina, y generalmente se necesita que a uno ya le guste la lectura desde antes.
Los dejo que acaba de salir la última Patoruzú y me la estoy perdiendo.
Escrito por mal pensado el 04/05/2008 a las 12:26 hs.
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Categorías: Internet
Etiquetas: Argentina, diacríticos, DNS, dominio, Internet, tilde
Estas últimas semanas Clarín y su revista Ñ estuvieron haciendo una campaña para que Argentina incluya la eñe en los dominios de internet. De esa forma se podría tener www.revistaeñe.com.ar, por ejemplo. Recientemente se anunció que Cancillería (quien tiene a su cargo la administración de los dominios) comenzó a transitar los pasos para que esto se realice.
En su momento me sentí frustrado cuando mi esposa no pudo registrar buenosairesdediseño.com.ar, así que considero una buena noticia que se incluya la ñ. Desconozco los detalles de cómo lo van a implementar, pero por lo que vi va a ser como en el resto del mundo, es decir, eñe.com.ar y ene.com.ar serán dominios completamente separados. Y con la eñe se nota, pero ¿deben ser distintos árbol.com.ar y arbol.com.ar? A mí me gusta el castellano escrito con los tildes y diacríticos cuando el idioma lo manda, así que debería pensar que son diferentes, pero en lo personal creo que esa posibilidad se presta a manejos y situaciones innecesarias, como por ejemplo:
- Si existieran arbol.com.ar y árbol.com.ar como sitios diferentes, sería difícil promocionar correctamente árbol.com.ar.
- Existe el peligro de phishing: un delincuente puede implementar un sitio que se vea «igualito» al del banco Santander Río usando sandanderrío.com.ar (con tilde en la í), mientras que el verdadero banco es sandanderrio.com.ar. El usuario desprevenido puede ingresar su clave en el sitio falso, vulnerando su cuenta bancaria.
- El cybersquatting sería aún más duro: una startup que desea un dominio con su nombre puede tener aún más dificultades para obtener todas las combinaciones razonables de su nombre como dominio. Ni hablar de particulares que quieran, por ejemplo, sacar su blog.
- Se dificultaría el acceso a dominios en Argentina por parte de internautas en países extranjeros, no familiarizados con los distintos diacríticos y posiblemente con teclados que no contemplen su ingreso.
En vista de estos puntos, a mí se me ocurre que lo mejor sería que «árbol.com.ar» y «arbol.com.ar» sean el mismo dominio, y que esto se hiciera automáticamente (es decir, que los servidores automáticamente hicieran la conversión). Desgraciadamente esto técnicamente no es viable, principalmente por un tema de escalabilidad y performance. Además, hay decenas de signos que se parecen, no sólo los que el castellano contempla (ej: a, à, á, â, ã, ä, å, ă, ą, ā, ǎ, ǟ, ǡ, ȁ, ȃ, ɐ, а, ӑ, ӓ, ạ, ả, ấ, ầ, ẩ, ẫ, ậ, ắ, ằ, ẳ, ẵ, ặ, ⒜, ⓐ, a-créanme, parece que hay repetidos pero no los hay). Los principales navegadores proveen detección de phishing, pero principalmente basados en denuncias de la comunidad… para algunos el aviso puede llegar demasiado tarde. La idea que ronda mi cabeza para resolver este tema y -supuestamente- tener lo mejor de ambos mundos, es la siguiente:
- arbol.com.ar y árbol.com.ar son dominios diferentes.
- El dueño de arbol.com.ar es el único habilitado a tramitar las variantes con las distintas combinaciones diacríticas: árbol.com.ar, arból.com.ar, ârböl.com.ar, etc.
- Los dominios deben tramitarse primero sin diacríticos y luego, si fueron otorgados, solicitar las variantes con diacríticos.
- Las combinaciones que no fueron tramitadas resuelven como dominios inexistentes (como hasta ahora).
- Cada combinación es un dominio diferente (importante desde el punto de vista técnico).
- Eventualmente, si hubiera dos dominios que realmente justifiquen diferenciación por diacríticos (en mi opinión serían únicamente algunos de los que cuentan con eñe), el pedido de un tercero podría resolverse según reglas similares a las que se utilizan hoy en día para cuando alguien tomó el dominio de una marca (via expediente).
- Cualquier signo fuera del castellano o no alfanumérico debería quedar afuera (en vez de permitir è, ô, ẫ, ậ, ç, ѿ, Ѱ, 京, etc.).
Con estas medidas, el dominio com.ar permitiría escribir palabras castellanas correctas, y los principales problemas mencionados estarían cubiertos.
El único problema es que yo estoy solo acá y no creo que allá arriba me escuchen. Con algo de suerte la pensaron antes que yo.
ACTUALIZACIÓN: ¡éste fue el post más rápidamente desactualizado de la historia! Ya publicaron la resolución y, por lo que entiendo, el criterio a utilizar va a ser casi exactamente como lo describo arriba.
Escrito por torpe el 29/04/2008 a las 22:28 hs.
Me molesta…
Los taxistas que te hacen historia cuando querés usar el cinturón de seguridad, los que los tienen rotos o directamente no los tienen.
Zapatero a tu zapato
Categorías: Educación, País y ciudad
Etiquetas: Educación, educación sexual, Provincia de Buenos Aires
¿Conocen el origen del refrán? No sé si será verdad, pero la historia que yo conozco es divertida y sucede así: resulta que Rembrandt, el genial pintor holandés, estaba pintando uno de sus grandes cuadros (y eran grandes en tamaño, realmente) cuando se le acerca un señor a admirar su obra. El buen hombre le dice «disculpe, Maestro, pero yo soy zapatero y puedo decirle que la hebilla en este zapato no está correctamente representada». Rembrandt, que no era ningún necio, inmediatamente tomó consejo del zapatero y corrigió el zapato en cuestión. El zapatero, envalentonado porque un famoso Maestro tomaba su consejo, aprovechó para darle su opinión sobre aspectos más generales de la obra, como ser la luz, la postura de los personajes, la composición, a lo que Rembrandt respondió con «zapatero, a tu zapato».
Creo que la moraleja de la historia es bastante evidente. Sin embargo, actualmente no se la tiene presente lo suficiente. Leo el otro día en Clarín.com una noticia sobre cómo seguirá adelante la impartición de educación sexual en escuelas secundarias de la Provincia, pese al reclamo de los obispos sobre partes de su contenido.
Y no es sobre la postura de los obispos que quiero hablar, ya que me parece perfectamente lícito que quieran hacer oir sus puntos de vista sobre el tema, así como también es lícito que el Gobierno los escuche y decida no hacerles lugar. Resulta que, adentrándome en la nota, observo algunos detalles que me llaman la atención.

«Los docentes a cargo del dictado de clases son de las áreas sociales, artísticas y de Educación Física«. ¿Cómo? ¿Qué tiene que ver el sexo con las áreas artísticas? Ah, ya veo, los docentes de manualidades. ¿Es un chiste? Tampoco me parece que los docentes de Educación Física estén preparados para impartir ese tipo de contenidos; aunque los capaciten se los aprendan, dudo que tengan el suficiente ejercicio de las herramientas didácticas para tratar esos temas. A menos que traten los aspectos prácticos del asunto, claro. En las áreas sociales sí veo puntos importantes de coincidencia, y me llama la atención que la lista no incluya ciencias naturales o higiene o como se llame ahora. Todos los aspectos puramente biológicos del sexo también son un gran agujero de dudas para los chicos (y también muchos adultos, desgraciadamente).
Poner a la gente adecuada en cada puesto implica un gasto mejor realizado y alumnos (personas, incluso) mejor preparados. Implementar estas cosas a la marchanta es contraproducente además porque desanima y lleva a descreimiento. Y yo de esto sé mucho. Créanme, soy zapatero.
Escrito por mal pensado el 23/04/2008 a las 22:47 hs.
Me molesta…
La gente que usa el NexTel a todo volumen sin pasar a modo auricular.
Me encanta…
Diamonds and Rust, de Joan Baez.
Usar el cerebro no es pensar
Categorías: Empresas
Etiquetas: McDonald's, procedimientos
A riesgo de dar la impresión de que este blog está centrado en los problemas planteados por las cadenas de comidas rápidas, permítanme presentarles el siguiente caso:
En los McDonald’s de Buenos Aires (imagino que en los de otros lados también) los empleados que arman las bandejas ponen las bebidas hacia el centro de la bandeja, argumentando que de esa forma la probabilidad de accidente es menor. Y es evidente que es una de la tantas directivas que reciben estos pobres muchachos, porque si el cliente intenta mover la gaseosa hacia un costado de la bandeja, rápidamente el mismo empleado o un supervisor la vuelve a poner en el centro.
Sin pensarla demasiado, la medida parece razonable. Todos hemos visto alguna vez un accidente con las gaseosas en las filas de cajas, sobre todo los días en que hay más gente y por tanto más probable y de consecuencias más funestas. Sin embargo, el asunto merece pensarlo al menos lo suficiente. Me explico: ¿de dónde saca McDonald’s que es más seguro poner la bebida en el medio? «Y, está más lejos del borde», es lo primero que pensamos. El grito «¡nene, el vaso está al borde de la mesa, ponelo más adentro!» es un clásico, y algunos de nosotros también lo hemos ejercido con nuestros hijos. Sin embargo, el caso de la bandeja de McDonald’s no es igual. En el vaso que se pone cerca del borde de la mesa el único factor de riesgo es el codo del distraído niño, mientras que con la bandeja los principales factores de riesgo son la estabilidad del vaso y el equilibrio del cliente.
La estabilidad del vaso está definida como la tendencia del vaso a quedarse de pie en la bandeja, y sus principales factores iniciales son el tamaño de su base y cómo está distribuido su peso. En última instancia su adherencia a la bandeja sería un factor también, pero el papelito que pone McDonald’s a guisa de mantel ofrece el suficiente rozamiento como para que el vaso no deslice.
El equilibrio del cliente está determinado por la cantidad de años sirviendo de mozo, camarero u otra profesión similar, más alguna otra preparación física particular que pudiera tener. Es bastante seguro asumir que será bien poco.
Recuerdo un juego infantil que se jugaba en épocas de nuestros abuelos que era la carrera de la papa. Era una carrera donde cada participante tenía en la mano una cuchara tomada por el mango y en la punta de la cuchara, apoyada, una papa que no debía caerse, so pena de descalificación. De más está decir que correr con la papa era mucho más difícil que correr sin ella, y cuanto más larga la cuchara, más difícil era la prueba, ya que (por el efecto palanca) el control del corredor sobre la papa era menor cuanto más se alejaba ésta de su mano.
En el caso que nos convoca el efecto es el mismo. Cuanto más lejos esté la bebida de la mano del portador de la bandeja, más difícil es controlar su movimiento y mayores son las probabilidades de accidente. Y el lugar más alejado de ambas manos es, claro está, el centro de la bandeja. Además, McDonald’s desprecia un truco que guarda el cliente astuto bajo la manga, que consiste en sostener el vaso con la misma mano con que se sostiene la bandeja, lo cual es una drástica modificación a los factores iniciales que determinan la estabilidad del vaso arriba mencionados y que obviamente es impracticable a menos que el vaso se encuentre cerca de los dedos, es decir, en el borde de la bandeja. El procedimiento es muy simple: los dedos índice y pulgar van por encima de la bandeja sosteniendo el vaso, mientras que los otros tres dedos van por debajo de ésta, asiéndola.
Desgraciadamente, dudo mucho que la gerencia de procedimientos de McDonald’s utilice este blog como fuente de información, por lo que voy a tener que seguir peleándome con los empleados para que me dejen poner los vasitos en el borde, que es donde a mí me gusta.
Escrito por mal pensado el 13/04/2008 a las 12:28 hs.