Me molesta…

Que en los Burger King (y en los McDonald’s donde las servilletas las proveen en la caja) te den una sola servilleta por menú, aún si el pedido incluye algunos menúes infantiles.

09/04/2008

La nueva ley de tránsito argentina

Categorías: País y ciudad
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Me encanta la nueva ley de tránsito. Me parece perfecto que se tomen todas esas medidas. El sistema por puntos me parece bastante justo y probablemente sea más «disuasivo» en cuanto a cometer infracciones que sólo las multas. Financiarla con un porcentaje de los seguros es extraño, ya que se supone que ya existen los recursos (impuesto a la «patente»), pero tal vez no alcancen o no correspondan a la jurisdicción necesaria. Ejecutarla llevará varios años y conseguir una implementación coherente y homogénea en todo el país no será fácil, debido a todo tipo de diferencias en las distintas regiones: económicas, culturales, geográficas, de idiosincrasia, etc. Sin embargo, las medidas impulsadas por la ley tienen como foco al auto y a su conductor, y olvidan todo lo que se puede hacer a nivel de infraestructura. Hay mejoras que se pueden hacer ya mismo o con muy poco. Se me ocurren algunas para todo el país y otras particularmente relevantes a la Ciudad de Buenos Aires, que conozco mejor:

  • Las luces amarillas de los semáforos deben durar un tiempo mínimo equivalente al tiempo de frenado necesario para la velocidad máxima permitida en las calles afectadas, más por lo menos un segundo que es considerado el tiempo medio de reacción de un conductor (considero que en ciudad las distracciones son muchas y tal vez sería prudente agregar uno o dos segundos más). Esto obviamente es para que uno pueda frenar a tiempo y no haya posibilidad de cruzar en rojo.
  • Las arterias de la Ciudad de Buenos Aires no deben tener carriles «Houdini», que desaparecen sin previo aviso de una cuadra a la siguiente. Se me ocurren algunos: Figueroa Alcorta al llegar a Av. Sarmiento y luego al pasar bajo el tren, Libertador en el Monumento a Los Españoles en la mano al Centro, Independencia al cruzar la 9 de Julio. En algunos casos es necesario como mínimo avisar cien metros antes; en otros, sería mejor eliminar el carril mucho antes, y así evitar embotellamientos debido al desorden producido lógicamente por los reacomodos de los automóviles (que además son excelentes oportunidades de accidente).
  • La estructura de las calles e intersecciones debe estar pensada y probada para el correcto flujo del tránsito. Por ejemplo, en Av. La Rábida (la curvita rara que hay detrás de Casa Rosada), cuando engancha con Paseo Colón, los autos del carril izquierdo tienen que girar prácticamente en ángulo recto mientras que los autos de los otros carriles tienden a girar en ángulos más suaves, encerrando peligrosamente a los de la izquierda. Una mejor señalización en la calzada permitiría prever y organizar la maniobra con mucha mayor seguridad.
  • En caso de obras y otros cortes de calle programados (como ser el bendito carnaval, donde se cortaron avenidas todos los fines de semana de febrero), hay que avisar por medio de carteles claros cien y doscientos metros antes, indicando de ser posible las rutas alternativas más adecuadas. De esa forma, el conductor puede doblar en la dirección que necesita y no en la dirección exigida por la calle donde comienza el corte, además de que distribuye el tránsito con más eficiencia.
  • Cada vez que hay un corte de calles no programado o alteración importante (ya sea piquete, accidente, rotura de caño), o en los programados que así lo requieran (como ser la reducción de carriles por construcción del subterráneo), debe haber al menos un agente organizando el tránsito. Por ejemplo, si una avenida se corta, es ilógico seguir respetando el semáforo de la misma a rajatabla, ya que está calculado para un tráfico normal; es probablemente más razonable que por momentos un agente permita el paso aún habiendo luz roja para descomprimir según su discreción.
  • Las rutas nacionales y provinciales, excepto accidentes y condiciones excepcionales del camino, no deben imponer velocidades máximas inferiores a 60 Km/h, que es la máxima permitida en avenidas. Es muy común que a la entrada de un pueblo las rutas se conviertan en callecitas de barrio que sólo permiten ir a 40 Km/h, lo cual es un abuso y termina exasperando al conductor. La exasperación influye negativamente en la capacidad de concentración y por lo tanto aumenta los riesgos. También transmite una sensación de arbitrariedad a la regla que le socava la autoridad. Sabemos que son humanos los que conducen, y para colmo argentinos, así que estos factores que en una sociedad perfecta no deberían siquiera ser considerados, aquí son de cierta importancia.
  • Por extensión, en cada avenida, ruta o autopista las velocidades máximas deben ser las apropiadas para cada tramo y no menos. No se debe seguir ciegamente el criterio del «mínimo común denominador»: si no es prudente que un camión con acoplado doble cierta curva a más de 60 Km/h pero un auto puede hacerlo tranquilamente a 80, deben ponerse velocidades máximas diferenciadas. Hay que tener en cuenta que se está imponiendo una verificación técnica a todos los vehículos, por lo que se supone que ya hay un mínimo común denominador en la seguridad mecánica de los autos. Exagerar tampoco es bueno por las razones ya enunciadas.
  • Deben eliminarse los carteles de «fin de velocidad máxima», ya que son confusos e innecesariamente poco informativos. Deben ser remplazados por carteles con la nueva velocidad máxima, ya que por supuesto siempre se aplica una.
  • El funcionamiento de los semáforos con giro debe hacerse homogéneo en todo el país, ya sea como se implementó en Vicente López, Bs. As., donde para girar hay que ubicarse a la derecha, o como en la mayor parte del resto del país, donde hay que ubicarse a la izquierda. Además, debe ser homogénea la secuencia de giro, ya sea que primero habilita giro y paso y luego sólo paso o si primero habilita paso y luego giro y paso; en lo personal me parece más adecuada la primer opción.
  • Si se decide adoptar que la espera a los semáforos con giro se hace del lado izquierdo, los carriles deben ser únicamente de giro, señalizados con cien metros de antelación indicando la necesidad de tomar el carril de la derecha cuando no se desea doblar.
  • Los «cruces peligrosos» de las rutas argentinas pueden desaparecer: se debe construir una rotonda correctamente implementada (no como las que hay en la Provincia de Buenos Aires, que están tan mal hechas que son ellas mismas un «cruce peligroso»). Las rotondas bien implementadas son aquellas que obligan al tránsito a ingresar en ellas (no pasarlas por el costado), con la consiguiente baja de velocidad. Por supuesto, la prioridad de paso en una rotonda también debe unificarse: la prioridad es del auto que ya está dentro de la rotonda y no del auto que ingresa a ella, como en algunos distritos del país. El uso de rotondas elimina muchas veces semáforos innecesarios; cuando estuve en Inglaterra quedé impresionado por lo efectivas que son cuando están bien hechas.
  • Para las penas de las infracciones debe implementarse el concepto de alevosía, como ya se hace en el código penal. Un conductor de moto que lleva el casco en el codo, un taxista que tiene el cinturón de seguridad «apoyado» sobre el pecho, un conductor que pierde la paciencia y cruza el rojo habiendo ya frenado, un auto que estaciona o se detiene en doble fila habiendo lugar disponible a menos de cien metros… son todas situaciones donde se pueden ver la desidia y hasta la malicia por parte del conductor, debido a que no sólo es claro su conocimiento de la falta que está cometiendo, sino que tiene todas las oportunidades para no cometerlas. Estos casos deben ser punidos con mayor severidad.
  • En las autopistas y rutas, todo cartel que indique hacia dónde se dirige el tránsito debe incluir siempre los lugares de referencia adecuados y más representativos. Por ejemplo, para tomar desde General Paz la autopista Nro. 6 hacia el Centro, uno debe elegir entre dos posibles caminos: «Acceso Oeste» y «Autopista Perito Moreno»; sería razonable que el primero agregara «Morón» y el segundo dijera también «Centro», por ejemplo.

Algunos de los problemas mencionados no serán directamente evidentes en estadísticas. Por ejemplo, tal vez la esquina de La Rábida o el Monumento a Los Españoles no sean los puntos con más accidentes de la Ciudad. Sin embargo, todas esas pequeñas cosas hacen a la calidad de la conducción, reducen el stress y despejan la mente para estar más atentos a otras cosas que suceden en la calle.

Queda claro que estoy dejando de lado temas muy obvios y más conflictivos, como ser el estado de las calles, la calidad y presencia de la policía de tránsito, la eficiencia de la justicia respecto a la aplicación de las multas y otras penas, el control efectivo de colectivos y otros transportes mafiosos «con espíritu de cuerpo», la desaparición de los piquetes, etc. Lo que yo quiero transmitir es que las dificultades asociadas con estos problemas no son excusa para cruzarse de brazos y no hacer nada en absoluto. La infraestructura de calles y caminos del país no es un desastre, pero se puede mejorar mucho respecto de la seguridad y no se está hablando lo suficiente de este tema.

Escrito por torpe el 09/04/2008 a las 16:21 hs.

05/04/2008

Matemáticas Enfermedades raras

Categorías: Medios y publicidad
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Clarín, 26/03/2008. También en la edición impresa. Se anuncia que tres millones de Argentinos padecen enfermedades raras:

Titular de Clarín anunciando que tres millones de argentinos sufren de enfermedades \

Es bastante extraño. La estimación actual es que Argentina tiene alrededor de cuarenta millones de habitantes, con lo cual uno de cada trece o catorce argentinos tendría una enfermedad «rara». Ya no parecen tan raras esas enfermedades (ni la gripe entraría en esas estadísticas), pero claro, nadie dice que los tres millones tienen la misma enfermedad, por lo que aparentemente nos enfrentamos a una terrible pandemia que produce enfermedades mutantes y/o prácticamente desconocidas en un altísimo porcentaje de la población.

Avanzando por la nota en busca de más detalles, nos encontramos con esto:

Clarín explica cómo las enfermedades raras las padece uno cada dos mil habitantes.

Tres millones de pacientes. Mmmmmh. Uno de cada dos mil. A ver, si uno de cada dos mil da tres millones, quiere decir que el total es 2000 x 3000000 = ¡seis mil millones! Decir que Argentina es un pais de inmigrantes es una cosa, pero contar a la población mundial como argentinos resulta un poco exagerado. Iba a decir que un asesor científico le vendría muy bien a Clarín para revisar sus artículos, pero creo que cualquier tipo de asesor serviría.

Escrito por torpe el 05/04/2008 a las 11:52 hs.

02/04/2008

Ronald te cepilla

Categorías: Empresas
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Puedo entender que McDonald’s quiera imponer su mascota por cuanto medio encuentre a su alcance. También puedo entender que intente dar la imagen de que cuida la salud de sus clientes, y sobre todo la de los más pequeños. Y si sacan una promoción para comunicar estas ideas, lo entiendo. Lo que no puedo entender es que, en la misma promoción, aprovechen también para saciar otros apetitos orales del payaso. El siguiente es un troquelado que están entregando últimamente en los locales de la susodicha hamburguesería:

Simpático troquelado para uso bucal

Dejando de lado la ridícula aclaración de seguridad (vale la pena leerla hasta el final), todo parece bien hasta que uno descubre, al seguir las instrucciones, el extraño modo de uso de este implemento:

Modo de empleo

Yo con eso no me cepillo. ¿Vieron la pose del payaso? «Vení, cepillate con ésta», «si no tenés pasta no importa», «si venís a McDonalds’s no le vas a hacer asco a la carne que te da el payaso» son algunas de las frases que parecen pasar por la mente de Ronald en la ilustración. Ja ja, mundo.

Escrito por mal pensado el 02/04/2008 a las 18:42 hs.