08/09/2008

Una simple solución para un e-mail mejor

Categorías: Internet, Tecnología
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A muchos nos ha pasado y lo sabíamos. A otros les sucede y no entienden por qué. Hablo de la divulgación involuntaria de su dirección de correo por parte de bien intencionados contactos. Nuestro amigo (conocido, pariente o allegado) recibe un correo, lee una noticia o encuentra un sitio que le resulta interesante y piensa: «esto no es sólo interesante para mí: también puede ser interesante para mucha de la gente que yo conozco». Entonces decide reenviarnos el correo o noticia junto con otras dieciocho personas a quienes con toda probabilidad también les interesa. Lo que sucede a continuación es que se desata el poder oculto de multiplicación de Internet: esas dieciocho personas a su vez conocen otras dieciocho; a veces más, a veces menos. El correo es entonces indefinidamente reenviado a otros contactos manteniendo los encabezados de correos previos, lo que se traduce en que nuestra dirección de correo pasa a ser de dominio público. La tienen todos, desde spammers hasta nuestra ex-novia, que es más peligrosa que los spammers y mantenía una relación con una amiga del hermano de un amigo de nuestro amigo y que por esa vía recibió el correo.

¡Pero… yo tengo la solución! Y la solución es tan simple que no entiendo como a nadie se le ocurrió antes. La misma consiste en que el programa de correo (ya sea Outlook, Hotmail, GMail, Pegasus, Eudora o UOL mail) nos avise, aleccione, y nos dé la opción: «Cuidado, Ud. desea enviar este correo a más de 4 personas. Debería utilizar copia oculta para proteger su privacidad; ¿desea realizar el cambio automáticamente?».

Y… no tengo más para decir.

Escrito por torpe el 08/09/2008 a las 15:08 hs.

31/08/2008

Post escrito en 15 segundos

Categorías: Empresas
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¿Qué pasa con los fideos? Me explico: uno va al supermercado y compra un paquete de fideos (Matarazzo, Vizzolini, Don Felipe, Nacazone, el que sea). El mismo, según el tipo de fideo (el del paquete… no, ese paquete no, el de fideos), promete tener un tiempo de cocción de siete, ocho o hasta once minutos. Ahora, yo vivo en Buenos Aires, a escasos metros sobre el nivel del mar, donde se supone que mi agua hierve a 100°C o poco menos que eso. Entonces, ¿por qué cornos mis fideos tardan no menos de veinte minutos en estar listos? Estoy seguro de que mis fideos no se pasan más de lo habitual; he comido suficientes fideos en restaurantes, shoppings, puestos al paso y casas de familia como para tener una estadística respetable sobre cuál es «la media» de cocción entendida por los porteños. Además, la cocción es más que simple; vea usted:

  • Coloque en una cacerola una abundante cantidad de agua (tres litros a lo menos) con un puñado de sal gruesa y un chorro de aceite de cocina (alrededor de dos cucharadas).
  • Caliente a fuego fuerte. Espere a que el agua hierva a borbotones y eche la cantidad deseada de fideos en la cacerola. Revuelva hasta que los fideos pierdan su rigidez para evitar que se peguen entre sí.
  • Espere los minutos indicados en el paquete.
  • Vuelque el contenido de la olla sobre un colador para eliminar el agua y sirva a la mesa.

¿Simple? Bastante, pero así no funciona. Si se siguen esos cuatro pasos al pie de la letra se obtiene unos fideos horríblemente crudos.

Mi primer hipótesis es que en un tiempo que yo no he conocido las empresas comenzaron a competir sobre cuál fideo se hacía más rápido (al revés que los hombres) y gradualmente pasaron de la exageración a la mentira descarada. Tengo una segunda hipótesis, que es que falta un paso entre los puntos 3 y 4:

  • A los minutos esperados en el paso anterior, agregue un viaje personal a una velocidad de 0.99C (unos 296.794.533 m/s) por alrededor de 0.003t, en donde t es el tiempo en minutos indicado en el paquete. Dato importante: no se lleve a los fideos con usted o el desfasaje espacio-temporal no se aplicará a la cocción y se perderá el efecto deseado.

Por supuesto esto nos da una desviación de 0.3% sobre el tiempo calculado, pero para alguien perfectamente organizado esto no debe suponer un grave problema.

Escrito por mal pensado el 31/08/2008 a las 21:42 hs.

Humor

El acabado mate… ¿es el que se empieza tomando de la bombilla?

Humor

Si un caballo es alterado genéticamente para que tenga dos dedos… ¿es Kosher?

Me molesta…

el cigarrillo.

Humor

Dos huevos friéndose en una sartén. Dice uno: «Uy, ¡qué calor que hace acá! ¡Me estoy cocinando!»… El otro: «¡Aaaahhh! ¡Un huevo que habla!»

Me encanta…

Tormenta, de Enrique Santos Discépolo.

11/06/2008

Nariz bella, mente sucia

Categorías: La gente, WTF
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Publicidad cuya foto tomé personalmente en una farmacia de Campeche, México, cuando estuve de vacaciones hace unos años:

Nariz bella en treinta segundos; ¡hágalo Ud. mismo! (un producto que consiste en un pequeño plástico que se introduce en la nariz para darle forma puntuda en vez de la \

Si no se nota bien, aclaro que se trata de un pequeño implemento de plástico que se introduce en la nariz para darle a ésta una elegante forma respingada, y al mismo tiempo impedir que los mocos caigan descontroladamente sobre nuestros labios produciendo en estos un desagradable tono verdoso. Imagino también que podemos agregar otros productos a esta línea, como ser el estirador vertical de ojos basado en cinta Scotch (hizo furor en China en el verano de 2007) y el broche «virgen otra vez» para achicar partes del cuerpo que quedaron demasiado abiertas con el uso.

Y como ni yo mismo me creo que el producto de arriba existió realmente, que no lo soñé una noche después de aspirar humos de extraños cactus mexicanos y chupar mielcitas sin lavarlas, busqué en Google y lo encontré: ¡acá está el sitio del producto! Me llamó mucho la atención que cuando pulsé en «ordene aquí» me permitía tildar en dos productos: el glorioso «Rulav, una nariz bella» y una «Batería de cocina Soligen», que seguramente es el complemento ideal para mi ahora hermoso apéndice facial.

Escrito por mal pensado el 11/06/2008 a las 23:31 hs.

Humor

Un español, un mexicano y un argentino entran a un bar. El barman se da vuelta, los mira unos segundos y dice:
— ¿Qué es esto, un chiste?